Responsables para lograr el mayor impacto

El Valor Social es el Valor Añadido percibido en la calidad de vida de las personas, como consecuencia de nuestra actividad.           

 

Cada vez más los consumidores vamos tomando conciencia de la importancia de nuestras decisiones de compra y del poder que tenemos en la elección de un producto o un servicio. Porque no es suficiente con la combinación entre calidad y precio. A menudo nos preguntamos qué hay detrás de este producto: ¿Quién lo produce? ¿Dónde se fabrica? ¿Con qué materia prima? El comportamiento de la empresa respecto a los trabajadores, los proveedores, su entorno, el medio ambiente y la sociedad en general, son cuestiones que cada vez interesan más a la hora de escoger qué compramos. De hecho, podríamos afirmar que son los diferentes activos intangibles como pueden ser: la reputación, la responsabilidad social, la marca o el diseño, los que pueden ofrecer una ventaja competitiva mantenida en el tiempo, y por tanto un dominio del mercado.

Estos activos intangibles no aparecen en la contabilidad tradicional de la empresa y son a menudo poco considerados. Y, por tanto, no se gestionan adecuadamente, ni se trabaja suficientemente su optimización para que sean más rentables para la empresa. Es precisamente en ese trabajo de optimización, donde más puede brotar la innovación y la creación en las organizaciones.

Se han realizado diferentes estudios con la finalidad de correlacionar algunos de estos activos,  – como la responsabilidad de las empresas- con su rentabilidad, pero es difícil concluir sobre ello. Una gestión adecuada de la empresa es una gestión responsable y escrupulosa con dichos activos intangibles. De este modo es posible que la empresa obtenga, con mayor probabilidad, unos buenos resultados, incrementando su rendimiento financiero. Por el contrario, desde una perspectiva a largo plazo, aquellas empresas que no tengan en cuenta los intereses de sus stakeholders y otros intangibles e intenten basar su gestión únicamente en maximizar beneficios económicos, presentarán más dificultades.

Es cierto que cada vez son más las empresas que demuestran su voluntad de trabajar bien, con la finalidad de que todos sus stakeholders salgan favorecidos y que esto, evidentemente, repercuta en la sostenibilidad de la organización. Por ese mismo motivo, la responsabilidad social y otros activos intangibles de la empresa quedan muchas veces ocultos, secretos, y las acciones que se toman no llegan al consumidor o usuario final. Por este motivo vale la pena esforzarse en los Informes No Financieros de las organizaciones, así como en los estudios de Impacto Social con los stakeholders que ayuden a explicar qué se hace y si es necesario optimizar los recursos para que este impacto sea el más beneficioso para todas las partes interesadas.