Compartimos las conclusiones del Grupo de Trabajo sobre Bienestar Social en el marco de la Jornada “La ciudad integradora: Cuándo la realidad se abre paso” realizada el pasado 3 de noviembre  y organizada por Invenies, conjuntamente con el Col·legi d’Enginyers de Catalunya y Graus TIC) .

El objetivo de la Jornada era reflexionar sobre la evolución del concepto Smart Cities. Durante la mañana se trabajó por grupos, sobre diferentes temas. A continuación presentamos un resumen de las conclusiones del grupo de trabajo sobre: Bienestar social y salud.

La tecnología es un instrumento que puede mejorar la calidad de vida de las personas y ser un factor de inclusión o exclusión social. Hay que tener en cuenta que la tecnología ha pasado de ser una herramienta, a ser un lenguaje.

Uno de los grandes retos del mundo digital consiste en reflexionar sobre los valores y la ética. Es necesario que los ciudadanos se impliquen más en el debate ético sobre las TIC, no quedándose con el papel pasivo, el de consumidores.

La tecnología debe convertirse en una solución que acometa los grandes retos sociales actuales, poniéndose al servicio de las personas que necesitan comunicarse por motivos distintos (personales, profesionales o sociales).

Los dispositivos móviles resultan una gran oportunidad para mejorar la vida de las personas. Pero es necesario establecer un equilibrio entre negocio y servicio público y – por este motivo-, las Administraciones públicas deben jugar un papel importante, trabajando para que los colectivos – especialmente los más vulnerables- tengan acceso.

Las Smart Cities son aquellas que implican a los ciudadanos en la planificación de las políticas locales de las ciudades y éstas deben ser: saludables, sostenibles, resilentes y no –solamente-, objeto de negocio. Antes de definir las ciudades inteligentes hay que preguntar a los ciudadanos, en la medida que son personas con derechos, responsabilidades y en definitiva los integrantes de las ciudades: qué necesidades tienen.

Una ciudad inteligente es la que pone al ciudadano en el centro y ofrece calidad de vida, por medio de la innovación tecnológica.

Necesitamos ciudades dónde vivir con calidad, dónde vivir bien. Y al trabajar en ello hay que considerar todos los espacios y ámbitos que configuran la ciudad: el espacio privado, el público, los equipamientos sociales y el medio ambiente.

La revolución tecnológica nos ofrece una gran oportunidad para transformar la sociedad, mejorar la vida de las personas y hacer de Cataluña un país mejor: y de referencia en el contexto internacional.