Desde hace unos años las administraciones supramunicipales, Diputación y Generalitat, dan soporte a los Ayuntamientos con el fin de que pongan en marcha Planes Locales de Inclusión Social (PLIS). Se trata de elementos que se plantean como estrategias locales para combatir las situaciones de vulnerabilidad y exclusión social, relacionadas con diferentes ámbitos de la vida de las personas. Responden a una lógica política en el tratamiento y aproximación al fenómeno de la pobreza que pasa: de una visión centrada exclusivamente en la pobreza económica, a un enfoque en el que se considera que los causantes de una situación de exclusión social pueden ser factores múltiples.

Los PLIS son, pues, herramientas que pretenden dar respuesta a una realidad compleja que, entre otras, ha provocado consecuencias del tipo: debilitación del estado del bienestar, cambios profundos en la morfología familiar, el paso de la sociedad postindustrial a la sociedad del conocimiento, la llegada de un gran número de personas inmigrantes, modificación de la pirámide de edades,… etc.

Pero la pregunta que debemos cuestionarnos es si los PLIS tienen el impacto deseado y si se han consolidado los resultados que permiten afirmar que, a partir de la experiencia acumulada, se ha logrado cambiar determinadas dinámicas sociales o si se ha hecho una intervención más eficiente al plantear la aplicación de los recursos a las diferentes situaciones que hay que abordar al enfrentarse a estar realidades de exclusión social.

Desde Invenies hace años que, en el marco del catálogo de los servicios que la Diputación de Barcelona ofrece a los municipios de la demarcación, trabajamos dando soporte en las fases de diagnosis y redacción de las líneas estratégicas y objetivos de Planes Municipales. Nuestra experiencia nos permite decir que las dinámicas de trabajo transversal que se establecen entre todos los actores que participan en la elaboración del PLIS (técnicos municipales; técnicos de otras administraciones y responsables de organizaciones sociales) son positivas y bien valoradas por todos los que participan; y, en muchos casos, la elaboración de los PLIS es una ocasión para conocer lo que hacen profesionales de otras áreas, departamentos o servicios de la institución que, a menudo, resulta desconocido por otros profesionales.

Pero más allá de esta fase, el reto es que la inversión, hecha para crear dinámicas de trabajo compartido y transversal, tenga continuidad que garantice que el PLIS sea realmente una herramienta de mejora del bienestar, con un largo recorrido y con capacidad para incidir en la mejora de la calidad de vida de las personas que sufren exclusión social.