La acción social sin investigación es como conducir de noche sin luces: Tradicionalmente, se suele separar la investigación social de la acción social, como si se tratara de dos cuestiones completamente separadas y diferenciadas. Por un lado investigamos la realidad social, y por otro, pensando que se trata de algo completamente diferente, actuamos para modificar esta realidad.

Parece que las personas que investigan se sitúan sólo en el campo del pensamiento filosófico – reflexivo, mientras que la acción social es más pragmática. Pero no tenemos en cuenta – y es un error-, que cuando los dos campos se unen, el resultado es mucho mejor.

Cuándo y cómo debe intervenir la investigación en los procesos de la acción social? La respuesta es sencilla: siempre.

La investigación social aplicada tiene como finalidad última, aportar información relevante que nos ayude a tomar decisiones para mejorar nuestra acción social. Esto quiere decir que debe estar presente en las tres grandes fases de toda acción:

Antes de: durante la planificación de la acción social, la investigación nos ayuda a comprender las necesidades del colectivo con el que tenemos previsto trabajar. También nos da muchas pistas para entender cómo es la realidad vivencial de sus problemas. Por lo tanto, antes de actuar, la investigación nos sitúa en el contexto exacto de los usuarios de nuestro trabajo posterior.

Durante la acción: la investigación nos proporciona información muy valiosa sobre el trabajo que estamos haciendo. Podemos comprobar, sobre la marcha, por ejemplo si nuestra acción tiene buena acogida por parte de los usuarios; cómo viven la experiencia los implicados, tanto usuarios como técnicos; qué podemos mejorar los contenidos previstos, etc.

Después de la acción social: habrá que medir el impacto del trabajo realizado. Toda acción se diseña para mejorar la situación de un colectivo y es importante saber si nuestros esfuerzos han conseguido alcanzar todos los objetivos previstos, y si el trabajo desplegado ajusta a lo que necesitábamos para la meta perseguida. Sólo así podremos mejorar de cara al futuro.

Intervenir sin investigar es como conducir de noche con los faros apagados. La investigación social aplicada es un gran aliado que nos ayudará a trabajar de manera más eficaz. Pero además, podemos decir, que la investigación que contribuye a las inversiones de actividades con impacto social, añade rentabilidad a los factores habituales de toda actividad económica que busca la mejora de la sociedad.