Los valores y la implicación de las personas, junto con el liderazgo de los directivos, son clave para asegurar la excelencia de una organización en momentos de grandes cambios.

Estaremos de acuerdo en que las personas implicadas en la organización, sea cual sea su responsabilidad, son un elemento fundamental, si no decisivo, para alcanzar un nivel de excelencia que permita alcanzar los objetivos y avanzar; incluso, en momentos de dificultad como los que ha conllevado la crisis, que todavía está muy presente.

Por tanto, el factor humano es un factor clave de éxito. Hay que centrar mucha parte del esfuerzo de la dirección de la organización en la motivación y en el desarrollo del equipo de personas que configuran el proyecto.

Cuando hablamos de excelencia es obligada la referencia al modelo EFQM. Está claro que es necesario conocer y aplicar un modelo de excelencia para hacer una labor excelente en el desarrollo de la actividad de la organización.

En la práctica, algunas organizaciones que han aplicado un modelo de referencia, se han certificado o conseguido un reconocimiento. El resultado es claro: han conseguido mejorar y mayor capacidad para ofrecer un servicio y desarrollo más favorables. También es verdad que hay otras organizaciones que cuentan, que han conseguido unos buenos resultados sin una base explícita en el Modelo.

Independientemente del grado de interiorización del Modelo, identificamos los principales Factores Clave de Éxito:

  • Implicación y voluntad de las personas
  • Focus, perspectiva y trascendencia
  • Conocimiento y proximidad con el usuario / cliente
  • Medir el grado de avance